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Invierno añorado...

Negada ante sus besos por algo que no puedo explicar, aunque con una caricia me tuviese. Como enfrentarlo…no me interesa saber. Perdiéndose entre mis brazos, disfrutando en el silencio de esas cuatro paredes, a cierta luz, la música a lo lejos…encantada. Entre cobijas recorriendo su cuerpo, dándome cuenta de la sensibilidad que emana en cada centímetro de el. El lenguaje del cuerpo es extasiante. Dónde, cómo y para que tocarle. La manera en que el simple respirar, la envuelve en una gama de sensaciones. ¿Era especial? No sé, ¿Qué sentía? Un poco de todo… hasta la misma pena que antes no me acosaba.  Es como si fuese nuevo, es que si ella supiera… pero igual no es necesario.  Nada es igual… y yo no soy nadie. Robarle la inocencia, que va… captar la esencia de un beso, de la ligera mirada que me envuelve, del contorno de su cuerpo en el que me pierdo. ¿Qué está pasando?

Ya no tengo explicación de las cosas, soy peor día con día. Ni si quiera se cual es la motivación de mi vida o para que vivo más. "Yerba mala nunca muere" suelen decir. La creencia de la felicidad, ahora la recibo en cada uno de sus abrazos, como la noche en que me rendí ante sus brazos y obtuve una tranquilidad de la cual no quería soltarme. Porque los motivos que encuentro no son buenos, ni siquiera debería pensarlos…Y es que esta lucha que llevo dentro, ella la gana con solo un beso. Sublime mujer que placer encontrarle cada noche y pecar con usted sin culpa, tan solo un excepcional regocijo. Es que es siempre de noche… aunque se marche y la extrañe, mi alivio empieza al contemplar la luna; pues me recuerda a nuestro primer encuentro, en donde cada estrella se oculto por no opacar su belleza, mientras que el brillo de la luna le hacía resplandecer más.

Y a pesar del frio invierno, su calidez lo hace primavera. Por hoy no soy quien para prometerle nada, pero le aseguro me tendrá hasta que la vida me alcance. Mi placer ha sido encontrarle sin buscarle, besarla, sentirla, quererla de poco a poco, sin sentir menor temor, que el de seguir ahogándome en su deseo. 


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