Ella arrebata algo más que el corazón. El secreto de sus ojos, un misterio encantador. Envuelve en su ironía fatalista. Desencadena incertidumbre al andar. Cumple los requisitos de cualquier lugar, la mujer perfecta. Aunque engaña sin cesar por tener lo que quiere, anhela y desea. Con un beso de su boca caído quedara.
Un sabor martirizante, como tenerle y no. Muerde sus labios una y otra vez, provocando las ganas de tenerla cerca un poco más. Es un peligro, pero el mejor placer que pusiese tener. Sus labios, su ser, su encanto de mujer. Es tan sublime, tan callada, tan sutil que no cabria la idea de herirle. Y es que todo le darás. Cabe la posibilidad de ahogarse en su aroma. De vivir…y sin duda morir en sus labios. Es tan largo su silencio que quema su aliento…parece un ángel, pero es el mismo demonio. No hay que confiarse del todo con ella…pero si gusta morir feliz, entréguese al viaje de recorrer su piel, al goce de sus manos, de su boca. Ahogarse de su jugoso sabor, y en la estocada final…el beso es su triunfo, ardiente, sensual y duradero…para el mejor adiós que puede tener una noche de pasión. De un largo sueño no saldrá, pero no hay mejor que morir entre sus brazos.
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