Todo empezó como un juego de palabras, era una simple coquetería donde nada importaba, todo era por un simple decir; una cita, un beso, un encuentro. Esa noche todo lo que hice fue por primera vez. Que sucedería, no sabía, simplemente seguí mi camino. Después de largas platicas, insinuaciones, provocaciones, encuentros alentadores algo me hacia extrañarle, cuando eso no debería suceder. Y es tan triste que no pueda ser, aunque hermosos los instantes en que amanezco entre sus brazos o sentir el roce de sus labios, la ternura en cada caricia y la excitación que puede provocar cada una de ellas. Disfruto mis días, mis horas, mis noches y hasta esos minutos de silencio a su lado. Es más que una llama encendida, su mirada, su susurro, su ironía, su bendito sarcasmo y la insaciable ternura que me ha dejado ver, un complemento casi perfecto, eso me gana; placeres infinitos, un excelso de sensaciones nuevas, muchas tan simples como una caricia y su sola compañía, que más se pu...
"Descubriendo el placer de la felicidad"