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Un dulce mal

Un rumor escuche decir sobre usted, poco después de su insolencia al olvidarme,
segundos después de verme. Muchos dicen que fue para llamar mi atención
¿acaso no se da cuenta que mis ojos se clavan en usted? Al intentar ignorar su falta de respeto,
me di a la tarea de no pensarle, más me era imposible. Existía algo que siempre lo traía a mi mente,
y bueno esa insistencia suya de cruzarse en mi camino. Comprobé también esta semana que mientras nos ignoramos,
pasea en ese camino en el que no me busca pero me encuentra, como si el destino nos atrajera y
en el punto en que las miradas se cruzan, es siempre inevitable cruzar una palabra.
Su osadía de meterse en mi vida privada, causa en mí un tremendo conflicto puesto que en el misterio
se encuentra mi encanto, más es imposible no responderle, su humanidad es casi imparable, al menos conmigo.

Hubo días en los que incomprensiblemente me dio mi espacio, gracias, ahí mi dulce mal salió a la luz,
ese de tu ausencia, fue casi un tormento el buscarle y no encontrarle, rasgue mis vestiduras como niña desesperada.
Espere impaciente, hasta en el café pensé topármele, pero no fue así; en mi frágil desesperación
sacie mis ganas con mil expresos, casi me da un colapso al corazón. Curiosamente en ese lapso,
no tenía sentido estar ahí; fue el sonido estruendoso de la lluvia el que me despertó y a lo lejos,
como por arte de magia, estaba usted. Casi como a ella, me enloquece. Existió un instante, uno en el que mi mirada
cansada se topó con la tuya, a lo lejos, muy lejos, su mirada se tornó preocupante al verme, como si supiera.
El sábado se presentó como un tormento, más su presencia le lleno de color y fue… Fue como ser virgen otra vez
y el placer se consumió hasta las lágrimas. En un beso me dejo la sonrisa más ferviente de mi vida. ¡Me derrite!

CONTINUARA…


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