En este título encontrará la ilusión que se ha mezclado en mi cordura, la intensidad de mi imaginativo se encuentra extasiada… me tortura. El castigo de un gran corazón es ver amor en aquellos de ojos puros. Usted aún en su arrogancia y superioridad, tiene la mirada más transparente que he conocido. Lo admito, me llena de ternura. Hoy mis labios han llegado al punto de callar, son una insolencia mis letras; el sabor de su boca es como el café de mi mañana, cálido, ferviente, irresistible. He aquí mi atrevimiento, ese que le hace morderse los labios. Dígame como sacarle de mi mente, si es usted el deseo que encarna mi cuerpo, complicidad de mi alma, luz de mi mirada. Hago del posesivo sentimiento su libertad. Y le dejo, le dejo en el ahogado sufrimiento de mis ojos, llueven. Por un beso robado. Bastardo cinismo, embriagador de pensamientos; como mentirle al capricho de este eterno e intenso amor que se niega a dejarle. Subyace el encuentro que no tendremos y aú...
"Descubriendo el placer de la felicidad"