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Matame...una y otra vez!


Amada inconsciente dame el veneno de tus labios,
eres dosis perfecta que anula la mortalidad de este corazón,
tan tuyo, tan mío; muerte prefiero antes que vivir
idiotizado una vez más por amor.
Solo un beso te pido para despedazar el alma 
que ya por ti había vivido; ves esta amnesia 
no te olvida, mas quiere esa hiriente calidad
que alguna vez le entrego tu boca.
La espera de ti marca mis días,
la consecuente agonía de una ilusión encadenada;
y la razón siendo tan cierta de mentira, que tu
amada mía jamás volverías. 

Que instantes necesitas para volver a mis brazos,
como en aquel verano en que fuimos uno,
anda y ven a encarnarme ante tu sexo; dulce mujer
acércate, dame una palabra, una mirada fría como la nieve,
que encienda al fuego mi sed de ti.
Ven y altera mis sentidos, al tiempo, sin esencia,
tan solo aproxímate, clávame este puñal sin piedad; recórreme
palpando el cuerpo y dejándome sin aliento, ya a tu amor esclavizado
me encuentro, que no ves que necesito, y no, de tu aliento.
Ese orgullo encamino nuestros desaires,
la pureza vive en el lazo de una esperanza inconsciente;
y la fuerza de un sentimiento se fue con el aire, que alguna
vez nos acogió en su abrazo.

Renace amor entre cenizas tal cual fénix,
prende en vuelo y sálvame de este dolor caminante tras
penumbras de olvido, báñame a través de estas lágrimas, las mías;
mira ahora como desases vida mía cada parte de este cuerpo
inmortal, que flaquea ante tu silueta, ese susurro casi caricia
que empapa de melancolía el alma en cada día.
Me has matado ya al paso de estos años, mujer divina;
y tu recuerdo siendo tan incierto como el clima de marzo, aborda tu
regreso al par de mis sueños, ante el aura celestial que posa mi mirada
al verte tan rozagante que me vuelve a enamorar.
Aunque una y otra vez partas de mi lado.





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