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Mostrando las entradas de marzo, 2012

Matame...una y otra vez!

Amada inconsciente dame el veneno de tus labios, eres dosis perfecta que anula la mortalidad de este corazón, tan tuyo, tan mío; muerte prefiero antes que vivir idiotizado una vez más por amor. Solo un beso te pido para despedazar el alma   que ya por ti había vivido; ves esta amnesia   no te olvida, mas quiere esa hiriente calidad que alguna vez le entrego tu boca. La espera de ti marca mis días, la consecuente agonía de una ilusión encadenada; y la razón siendo tan cierta de mentira, que tu amada mía jamás volverías.  Que instantes necesitas para volver a mis brazos, como en aquel verano en que fuimos uno, anda y ven a encarnarme ante tu sexo; dulce mujer acércate, dame una palabra, una mirada fría como la nieve, que encienda al fuego mi sed de ti. Ven y altera mis sentidos, al tiempo, sin esencia, tan solo aproxímate, clávame este puñal sin piedad; recórreme palpando el cuerpo y dejándome sin aliento, ya a tu amor esclavizado me encuentro, que ...

Carmesí Encarnado

Recuerdo el dulce deseo del rojo de tus labios, como corre la rosa entre tu vientre, palpa la mano que sangre desea ser para vivir tan dentro de ti. Mira agonía que aqueja entre tus hombros desliza el cuerpo cálida mujer, sentido de ausencia tu mirada dispersa entre mi cuello y el cielo estelar. Hiriente y común el rojo volátil del amanecer que te aleja de mí, eres tú el nada cotidiano que en mi ser, mi alma y corazón deseo tanto tener. Como amante encarnado quiero florecer en tus palabras, revivir el momento en que eres tan tú habitando entre mis brazos, tan mujer, y veas en esos instantes fervientemente la  pasión que desborda de entre mis entrañas como un rojo carmesí. Es la silueta que recorro cada noche, el lumbral, el fuego de la habitación en que te has hecho mía, tan pura y constante tal cual aura en plena primavera, simplemente tú, el palpitar que me da vida.