Que inquietante sensación
de innumerables instantes, de noche,
de caricias infinitas yaciendo eternas
en el contorno de sus caderas.
Placeres, emociones, vibraciones
de piel a piel; un conjunto sinfónico
de la "a" a la "z" entre sus labios,
y su mirada tibia con llevaba un brillo estelar.
Implacable viaje de estaciones resonantes,
de perfumes embriagantes y extaciantes besos;
lujurioso el día, tan largo y oscuro como aquella noche
que de entre la brisa nació el brillo imponente de su ser y el mío.

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