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Mostrando las entradas de abril, 2011

Embriaguez...

Amores prohibidos vueltos distancias, tragedias, calores ocultos y un adiós a la estabilidad. Que tan renuente llega a ser el cambio en una vida, y aún peor el no saber hacia dónde ir. “Dejarse llevar” por el simple hecho de conocer, experimentar. Una noche de copas, las tardes de café o cierta cena espontánea terminan en la cama; fácil de deducir, y es que ya nada se hace por amor. Pasiones desenfrenadas, solo eso. Noche a noche ahogarte en sexo, tanto que comienza a volverse adictivo. Llega a ser tan delicioso como el chocolate, mas este puede ser más placentero. Como llegar a eso, después de nacer y hasta a veces naufragar en el pasaje que llamamos “romanticismo”; la constante sutileza de los sentimiento enajenados de la simplicidad aunque siempre emotiva pasión, ese descubrimiento sexual. Ya estoy harta de los prejuicios, el silencio, esas falsas ilusiones. De cuando algo anda mal traten de remediarlo con un beso, esas quejas sin sentido, dudas y remordimiento que llegan a arruina...

Noche..

Que inquietante sensación de innumerables instantes, de noche, de caricias infinitas yaciendo eternas en el contorno de sus caderas. Placeres, emociones, vibraciones de piel a piel; un conjunto sinfónico de la "a" a la "z" entre sus labios, y su mirada tibia con llevaba un brillo estelar. Implacable viaje de estaciones resonantes, de perfumes embriagantes y extaciantes besos; lujurioso el día, tan largo y oscuro como aquella noche que de entre la brisa nació el brillo imponente de su ser y el mío.