Sarcástica, callada, tímida, fue ella en nuestro primer encuentro. Existía en si una dulce simpatía, un ángel que radicaba su existencia. Soñadora, elocuente y un ligero acercamiento desprendió su nerviosismo; su cierta mirada perdida y esas mejillas rosadas captaron mi atención encontrando lo que su inquieta mirada buscaba. La noche de frío invernal ameritaba el calor de un abrazo, aunque su búsqueda atrajo a una atrevida e inquietante niña la cual en instantes poso sus labios sobre los míos. Sorprendida de aquel momento, entre platicas, insinuaciones y metas una comida. Curiosa, tímidamente sensual, vistiendo su experiencia en el deseo de mis manos, mi aliento, su aroma y su piel. Al umbral de la noche yace entonces un silencio infinito. Recibiendo el alba a la par de un beso en despedida. ♪♫ “ No te cambio por un verso, una voz, una palabra, eres parte de este intento, de estas manos, de esta causa. ” ♪♫ si tan solo fuera una tonada, fuese la mejor…aunque a veces me quede sin pal...
"Descubriendo el placer de la felicidad"