Ir al contenido principal

Coma

Nuestro amor en coma
A quedado, ya no
Existe la luz que
Resaltaba en tu
Hermoso mirar.

Y ese brillo que
En tu sonrisa
Permanecía, cada que
Me sonreías mi amanecer
Era exquisito.

Pero ahora ya no sientes,
Ya no sentimos, pues
Sólo somos uno, tu parte de mi
Y yo parte de ti.

No hay sentido, sólo un
Amor paralizado por el
Tiempo, mientras transcurren
Las horas, los minutos, los segundos,
Mi amor se seca pues necesita
De tu sed.

Necesita esas caricias, de ese
Deseo y pasión que una
Noche nos consumió, y el
Tiempo lo a dejado atrás
Por un coma que mi
Vida lamento.


Ya no recuerdo el
Sabor de tus besos,
Que saciaban mi sed
En esos días tan soñados.

Una incógnita me a quedado
Desde este tiempo transcurrido
Que mi vida sin ti se
Quedara, en donde estarías,
Porque te iras, estarías bien,
Y en donde quedaría el amor
Que tuvimos.


Un amor que por un coma quedo,
Mientras nuestras vidas se congelan
Por no sentir el calor
Que se funde cuando
Nuestros cuerpos están unidos
Y son sólo uno.

Sin ti mi vida en un abismo quedaría,
Juntos somos la luna y el sol,
No quiero quedarme sin mi sol,
Al cual aún todavía le falta por triunfar
Y brillar, quiero que este coma
Acabe, y volver a sentir que somos uno
Mientras el tiempo transcurra
Y nos haga los mejores amantes
Del siglo, que sin descansar un momento
Vivieron y murieron amados.


Viridiana N.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mis días en la librería Morisaki, de Satoshi Yagisawa

Reseña: Mis días en la librería Morisaki, una carta de amor a los libros, los silencios y las segundas oportunidades Hay novelas que no necesitan ser complejas para ser profundas. Mis días en la librería Morisaki de Satoshi Yagisawa es una de esas pequeñas joyas que, en su aparente simplicidad, logra conmover con fuerza. Es una historia cálida y breve, pero repleta de pausas que invitan a respirar y de emociones que se quedan contigo mucho después de cerrar el libro. 📚 Los libros como refugio Desde el inicio, la protagonista se ve envuelta en una crisis personal. Ha perdido su empleo, su relación ha terminado, y se encuentra sin rumbo. Es entonces cuando su tío le ofrece vivir en el piso sobre su vieja librería, un lugar polvoriento, lleno de libros olvidados… pero también lleno de historias esperando ser leídas. Ahí, en el silencio de los estantes y el olor a papel viejo, comienza a reconstruirse. El libro sugiere que a veces no neces...

Amor de mis amores!

Esos ojos suyos en los que alguna vez me perdí, aún tienen el brillo de ternura cuando algo le emociona; tan bonito es recordar a través de ellos. Hablar con usted es como si el tiempo no pasará, aunque nos sumerge en historias a lo largo de los años, viejos amores, uniones fortalecidas, felicidades de una vida juntos pero separados. Su sonrisa de memorias infinitas, risas que nunca pude besar, labios que a ratos solía callar en el suspiro de una canción; memorias de espacios invisibles o creaciones infinitas. Usted siempre tan original e inquebrantable, robando el encanto, enlazando palabras, innovando al mundo en cada uno de sus pasos; usted que hace el tiempo inexistente y la vida una sonrisa.

The Silent Patient, de Alex Michaelides

Reseña: La paciente silenciosa Una danza entre el silencio, el trauma y la mente rota. Un thriller que susurra verdades hasta que grita. Hay libros que no solo se leen: se habitan. La paciente silenciosa , de Alex Michaelides, es uno de esos thrillers psicológicos que parecen moverse en voz baja… hasta que explotan. No necesita sangre a raudales ni persecuciones frenéticas. Le basta el peso de un silencio bien colocado, una mente fracturada y un misterio que se revela capa por capa, casi como si respirara. El crimen y el silencio Alicia Berenson es una reconocida pintora que, de un día para otro, comete un crimen impensable: asesina a su esposo y, tras hacerlo, deja de hablar. Ni una palabra. Su silencio no es solo desconcertante, es casi artístico. Un mensaje contenido, poderoso, incluso más impactante que una confesión. “El silencio puede ser ensordecedor.” — Alex Michaelides El peso de esa ausencia de palabras es lo que construye la atmósfera del libro. No se tra...