Te regalo un beso que te cuide por siempre, abrace la distancia que deja mi aroma y una mirada que recorra tu alma... así dijo. A esa: Llevo marcada en cada noche la estremecedora sensación de tu tacto haciéndome llegar a lo inalcanzable, un punto entre la sangre el contacto de la aguja y la heroína recorriendo mi dorso, mis muslos, colapsando mis manos que arrancan pedacitos de ti... aunque ya no te tenga. Dueles en el deseo, rincón latente, inquietante, lleno de promesas vueltas cenizas, basura... como lo que intento crear de tu recuerdo, ese tan placentero tal como droga, esa que inyecta los orgasmos, contracciones desvariantes, deudas de tu falta. No hay silencio mas profundo que el de tu voz sin el sexo...
"Descubriendo el placer de la felicidad"